Hombre desvestido con rata
Tomado de: J. Thompson (2007). Cómo leer la pintura moderna. Entender y disfrutar los maestros modernos, de Courbet a Warhol.
Lucian Freud describe a sus
personajes como “desvestidos” antes que “desnudos”. La distinción es importante
porque deja claras las intenciones de la
mirada del pintor: su enfoque comprensivo del cuerpo humano como carne viva. En
este sentido, los cuadros son retratos de cuerpo entero en lugar de ejemplos de “desnudos” como género pictórico histórico.
Algunos observadores han descrito la representación que hace Freud de la carne
como “descarnada”, “despellejada” o “flácida” y, sin duda, se expresa una
acusada sensibilidad, una rapidez
precaria, incluso cierta vulnerabilidad ante los moretones. La piel aparece resbaladiza
y casi transparente para revelar unos colores azul purpura, rosa y ocre en los
músculos y la grasa que oculta.

Hombre
desvestido con rata es una de las pocas obras realizadas a finales de los
años setenta que representa al mismo
modelo masculino, solo o como integrante de un doble retrato, el más
conocido de los cuales es Hombre
desvestido con su amigo (1978-80). Freud, aparte de ser un meticuloso
observador de sus personajes, llena sus cuadros de anécdotas humorísticas,
juegos visuales e insinuaciones sexuales. En Hombre desvestido con rata, la
rata, con su afilada nariz rosa, juguetea con el pene flácido del hombre, quizá
sugiriendo que comparte su predilección por esconderse en lugares ocultos. En Hombre desvestido con su amigo, el
entrelazamiento de las piernas sugiere una excitación fálica mutua, mientras
que en el cuadro Retrato desnudo con
reflejo (1980), en el que la modelo ocupa el mismo sofá viejo y
desvencijado, el reflejo de los pies del artista en el extremo superior derecho del lienzo le
confiere un matiz absolutamente depredador. Es como si Freud estuviera infiltrándose
a hurtadillas en su personaje con claras intenciones sexuales.

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