LOS PILARES DE LA SOCIEDAD 1926
George Grosz 1893-1959

Cuando Hitler fue elegido
canciller de Alemania en 1933, George Grosz se exilió de inmediato del país.
Todo lo que detestaba de la psique de muchos de sus compatriotas –el militarismo,
la xenofobia y las ansias de poder- habían triunfado: los nazis habían llegado
al poder. Los nazis, por su parte, habían tildado a Grosz de “bolchevique cultural numero uno”, en parte
porque, tras unirse al Partido Comunista Alemán cuando se fundo en 1918, había
militado políticamente bajo el seudónimo de Propaganda en el dadaísmo berlinés,
pero, sobretodo, porque su arte les había quitado sistemáticamente su mascara
de legitimidad.
Los pilares de la sociedad es una
de las pinturas más persuasivas y abiertamente políticas de Grosz. Inicialmente
se había centrado en los especuladores de guerra y en sus aliados políticos y
en los lisiados en combate. Aquí, los “pilares de la sociedad” son los
creadores de opinión alemanes, engañosos y corruptos, que condujeron
enérgicamente el país hacia la guerra y
hacia el conflicto civil. Grosz solía hacer esbozos rápidos de las caras y los
gestos de la gente que le interesaba; dichos esbozos constituían una importante
fuente de material para sus retratos satíricos. Detrás de los “pilares”
representa un edificio en llamas, con unos trabajadores cargados con palas
marchando hacia la izquierda política y con unos soldados nazis marchando hacia
la derecha política. En la época en
que fue producida esta pintura, Grosz
había logrado un estilo gráfico que sobrepasaba la mera caricatura para
convertirse en retrato satírico en al tradición de Hogharth y Goya.
Larry McGinity
PUNTOS DESTACADOS
CLÉRIGO: el sacerdote luce una amplia sonrisa; parece dar la
bendición a lo que “los pilares de la sociedad” están a punto de desencadenar
en Alemania. A Grosz le horrorizaba que los clérigos aprobaran un régimen que
desobedecía abiertamente todos los principios del cristianismo.
LIDER POLITICO: Grosz satiriza a
los lideres socialdemócratas por considerarlos los traidores y los sepultureros
de la revolución socialdemocrática alemana de 1918. Pinta al político hinchado
y con aspecto de borracho, con la cabeza llena de estiércol humeante en el
lugar donde debería estar su cerebro.
NACIONALISTA: El
ultranacionalista aparece representado con monóculos, con una esvástica en la
corbata, un sable en una mano y una jarra de cerveza en la otra. Su cara exhibe
una cicatriz de duelo fraternal, un emblema de su juventud prusiana. De su
cabeza sale un jinete con la bandera nacionalista.
HOMBRE CON PERIÓDICO: El periodista ataviado de
intelectual, aparece con una hoja de palma ensangrentada, un bolígrafo y unos periódicos
en la mano. Grosz no deja lugar a dudas: el orinal que lleva en la cabeza
muestra su opinión sobre los periodistas de la altas esferas.
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