MONUMENTO DOS DE MAYO
Los
noveles gobiernos americanos después de haber alcanzado su independencia,
fueron conscientes de la relevancia de la erección de monumentos conmemorativos
perdurables con el fin de conservar en la memoria los recientes hechos y
personajes que intervinieron en la lucha
por una América libre, afirmándose así el poder estatal. Es en este
contexto que el Perú decide construir un
Monumento al Dos de Mayo, conmemorando el reciente combate que significo
la reafirmación de la libertad peruana y americana, con el fin de preservar
para las futuras generaciones el sentimiento de amor a la patria y a la
libertad. Debido a la prosperidad,
producto de la explotación del guano y del salitre, la ciudad comenzaría un proceso de cambios
con la realización de obras públicas. La primera de ellas fue la demolición de
las murallas que rodeaban Lima, e inmediatamente se realizaron trazados de
avenidas y plazas al mismo estilo que el
varón Haussmann imponía en Francia. El estado peruano logra financiar la construcción
del monumento en Francia, cuya elaboración debía de contar con dos partes
principales: una arquitectónica y otra escultórica, conjugándose el mármol y el
bronce, como materiales primordiales. El lugar de su ubicación fue un problema
aparte, pues, no fue contemplado desde un inicio, primero se pensó ubicarlo en
el Callao, pero finalmente fue colocado cerca de la Portada del Callao en el
denominado ovalo de la Reina,
generándose una doble significancia, por un lado imponiéndose sobre la
base colonial y por otro abriendo fronteras hacia un movimiento expansivo
urbano.
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